sábado, 7 de mayo de 2011

QUE NO TE GANE EL ANILLO

Todas soñamos con el gran momento, en el que se aparezca el príncipe azul, descienda del coche blanco, cargando en su bolsillo un gigante anillo, por lo menos de 110 quilates, pidiendo a gritos nuestra temblorosa mano, con el deseo de convertirnos en la mujer de su vida. La felicidad de ese instante debe ser  tan inmensa, que la materia gris, se vuelve blanco armiño y ninguna piensa por escasos segundos ¿Con quién? o ¿con cuantas personas nos estamos comprometiendo?.  Sí, no se alarme mi querida lectora,  porque sin querer y mucho menos darnos cuenta nos comprometemos con la tía,  con la mamá, con la prima de España, el abuelo con amnesia temporal y hasta con el loro de la hermana de la pata de palo del novio.


Alrededor de muchos hombres, hay un compromiso más grande que el mismo compromiso, que es agradar a su familia, por lo general, suele suceder con el único hijo o el bendito entre todas las mujeres de su casa. Que todas las esperanzas están puestas en él,  y no existe mujer en la faz de la tierra  que valga la pena, sea inteligente o suficientemente mujer pa’ llevarse la perlita más cara y más brillante de la joyería.

Esta puede ser la razón de peso, por el cual, hay muchas mujeres que salen corriendo del altar por temor, que le confeccionan espectaculares muñequitos de Vudú a la suegra y hasta a la tía Enrriqueta o peor aún, que se encuentran en este preciso momento llorando su desgracia detrás de la puerta del baño, porque nunca pudieron hacer felices a la familia de su pareja y porque el amor de sus vida tiene que obedecer al pie de la letra las instrucciones de su mamá, la misma que chantajea diciendo que trabajó de lunes a lunes, para que el hombre que duerme contigo ahora, fuera mejor persona o tuvo que dejarla tirada a usted porque  la abuela amenaza con despedirse de este mundo cruel,  con un fulminante paro cardio-respiratorio, si la  vuelve a  ver en la puerta de su casa.


Déjeme decirle,que no es necesario que baile más este son, y de una vez por todas caiga en la nota de la realidad. Estos hombres nunca les brindaron la oportunidad de construir su propio carácter, la autonomía de tomar decisiones y mucho le negaron tiempo para que el mismo buscara los pantalones que deseaba llevar puestos, por la simple razón que toda la vida hubo alguien, con ganas de brindarle lo mejor de este mundo y el otro, que tomara las decisiones por él ,entonces, en el pódium de importancia usted vendría ocupando, el quinto gésimo lugar, porque todos los palcos están y se mantendrán completamente llenos, para ver en V.I.P  la felicidad,en compañía de este tipo de caballeros.

Para terminar mi concejo, partiendo de mi aguado y aguilado punto de vista, lo importante de todo el rollo es tener los ojos de bien abiertos y la cabeza bien puesta, para pensarlo dos veces, tres y hasta cinco veces, si estás viviendo una situación similar,  y por favor, no se deje deslumbrar, que no te gane las disculpas y mucho menos el tamaño del anillo, porque 110 quilates, nunca van a valer el tiempo perdido, luchando contra viento y marea, por ese príncipe azul, que hoy te hace sentir maripositas en el estómago  y que con el tiempo podrían convertirse en angustiosos parásitos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario